El nuevo ‘lujo’, suites sin agua ni luz en medio de un bosque en Navarra

Publicado el septiembre 25, 2019 · Publicado en noticias

La suite Mirua es una de las más amplias, tiene acabados en roble y alerce y zona de terraza.

Basoa Suites tiene seis habitaciones, todas diferentes y hechas en madera

El baño, situado junto a la habitación de la cabañas, es seco o ecológico

Detrás de este proyecto están Iñaki Iroz y Leire Iribarren, dos emprendedores navarros.


 

 

¿Qué es el lujo? Decía Coco Chanel que “el lujo es una necesidad que nace donde la necesidad acaba”. ¿Es algo material? ¿Un objeto deseado? ¿Es una sensación? ¿Un sueño cumplido? La RAE recoge tres significados, entre ellos el que lo define como la “abundancia de cosas no necesarias”. Pero en un mundo -hablamos de la parte rica del planeta, claro- sobresaturado de lo material, el concepto lujo se ha ido transformando hacia algo más intangible, generalmente ligado a experiencias, a momentos, incluso a instantes.

La que le contamos aquí es una de esas vivencias únicas que es imposible que le deje indiferente, lo cual ya es bastante. Imagine un bosque idílico, ubicado en el valle de Ultzama, en Navarra. Desconecte por unas horas de Instagram y whastapp. No se acaba el mundo, aunque lo pueda parecer. En Basoa Suites, un hotel cuyas seis únicas habitaciones están situadas en los árboles, el lujo se respira. En sus cabañas no hay agua ni luz. Por sus ventanas entra luz a raudales y el despertar viene acompañado del canto de algún pájaro. El silencio del amanecer se escucha entre las ramas. En marrón, verde y rojo, se pinta en otoño la primera estampa al abrir los ojos. Desconectar -tampoco se puede cargar el móvil- para conectarse con la naturaleza.

Si aún está pensando en el detalle de que no haya luz ni agua -hay un lavabo y jarras para beber, claro-, no se preocupe, se puede pasar un fin de semana sin ambas. Se dará cuenta rápido e incluso puede que lo agradezca. Con unas lámparas led verá que se mueve sin problema por el lugar y se apaña perfectamente en las alturas. El baño, situado junto a la habitación de la cabaña, es seco o ecológico, para evitar la instalación de tuberías y desagües en el interior del bosque. El desayuno, para alargar la magia un rato, lo dejan a la hora deseada en una cesta y se puede subir con polea al árbol.

El tiempo es otro de los lujos de nuestra época. Nos falta para casi todo y se esfuma como si nunca hubiera estado ahí. También lo es el saber prescindir de lo superfluo y gozar con lo imprescindible. Aquí lo uno y lo otro estarán a su alcance en un paraje idílico, uno de los tesoros menos conocidos de la comunidad foral.